Tiempo de Transformación
Ustedes habrán escuchado hablar que estamos viviendo un cambio de época, el paso de un viejo paradigma a uno nuevo. De eso trata esta segunda parte. De cómo la política será transformada por el tránsito desde un pasado estructurado sobre el viejo paradigma de la separación, hacia un futuro que responde al paradigma de la unidad.
Un paradigma cambia, cuando desarrollamos una nueva manera de entender y comprender la realidad. Hasta ahora, los cambios siempre fueron parciales. Cambió el paradigma cuando pasamos del pensamiento geocéntrico a la teoría heliocéntrica, cuando surgió la teoría evolucionista de Darwin, cuando la física clásica pasó a ser un caso particular de la teoría de la relatividad, cuando el feudalismo dio paso a los estados-nacionales, y más recientemente con el arribo de la teoría sistémica. El asunto es que en esta transición, no cambia solamente la forma en que nosotros comprendemos las cosas, sino que incluso cambia la manera en que nosotros nos concebimos a nosotros mismos. Es decir, cambia nuestra forma de percibir la realidad; y como consecuencia de ello, vamos a dejar de vernos como fragmentos de un todo, para percibir simultáneamente que somos el TODO y sus partes. Piensen en el arco iris, ahora imaginen que cada color es un fragmento del mismo, y que cada ser humano se identifica con un solo color. En el viejo paradigma NO VEMOS el arco iris, solo vemos nuestro color, entonces para no estar solos nos agrupamos por color y competimos para ver qué color es el mejor y para imponerle nuestro color a los demás. En el nuevo paradigma PERCIBIMOS EL ARCO IRIS y entonces comprendemos que formamos parte de un TODO mayor, y que cada color es una componente de la LUZ del Sol, y que nos necesitamos a todos para volver a recomponer esa LUZ. Y así comprendemos que NO hay un color mejor que otro, que todos son igual de importantes, que juntos damos vida a la DIVERSIDAD de colores que pintan la creación, y que en UNIDAD somos color y somos arco iris, somos la parte y el todo simultáneamente. Ya no somos solo individuos, sino que ahora también sabemos que somos humanidad.
En consecuencia, si trasladamos el arco iris a la política y remplazamos color por ideología, podemos comprender porque hasta ahora la democracia se sustentó en partidos (partes de un todo), y porque la búsqueda de alianzas y acuerdos cada vez más amplios es el reflejo inconsciente que nos conduce a reencontrarnos como un todo.
Como vemos, esto permite explicar porqué ocurre la actual crisis de partidos. Y esto es así, ya que ningún partido jamás podrá representar a la totalidad, porque el partido se crea en función de una ideología o una doctrina, y si representara al todo, sería una ideología del pensamiento único, inhibiendo así toda posibilidad de cambio, y como el nuevo paradigma es cambio permanente, esa posibilidad queda descartada. ¿Qué otra opción encontramos desde hace un tiempo? Las alianzas y las coaliciones que se organizan sobre un conjunto de principios compartidos. Pero esto tampoco parece funcionar. ¿Por qué? Porque todavía perdura el concepto de que es necesario que exista una oposición, en consecuencia ninguna alianza es completa en sí misma, y por lo tanto persiste la idea de separación que es contraria al principio de unidad. Volviendo sobre la figura del arco iris, los colores NO SON OPUESTOS sino que SON COMPLEMENTARIOS.
Por consiguiente, para funcionar políticamente dentro del nuevo paradigma, debemos encontrar una nueva forma de organizarnos que trascienda el restringido marco que impone la ideología, y es a esa tarea, a lo que he dedicado los últimos 10 años de mi vida. Pero antes de contársela, debemos aclarar ciertas cosas.
Primero que nada, debemos aclarar que la nueva política se desarrolla desde todos los ámbitos, mientras que la vieja (o sea, la actual) solo se expresa a través de los partidos políticos. Es decir, que hasta hoy día, para actuar en política, necesariamente debo formar parte de algún partido político. Y esto no va más. Ya que hace política un ciudadano común cuando exige sus derechos y cumple con sus obligaciones. Hacen política quienes actúan desde las múltiples organizaciones que componen la sociedad civil; y hacen política, quienes de manera independiente aportan sus pensamientos e ideas desde la cultura, la ciencia, la tecnología, la docencia, la investigación, el trabajo, etc.
Segundo. En consecuencia, no existe tal cosa como una clase política o “los políticos”. Esa es una idea errónea arraigada en la sociedad, que nos viene dada desde el inicio de los partidos políticos modernos, donde “los políticos” constituían una elite y ejercían un rol “paternalista”. Y esto es importante recalcarlo porqué nuestra historia de gobiernos de facto tiene mucho que ver con una sociedad inmadura que reclamaba permanentemente la presencia de una autoridad paterna. Y también está vinculado a una falta de asunción de compromisos y responsabilidades por parte de toda la ciudadanía, que conduce a que sea más fácil echarle la culpa a “los políticos” que hacernos cargo de nuestras propias falencias y errores. Todo esto nos ha llevado a repetir constantemente el pasado, a imponer la frase “éste país no cambia más”, y a negar sistemáticamente que SOMOS NOSOTROS quienes debemos cambiar primero para que la sociedad cambie después.
Tercero. La violencia ejercida por la última dictadura militar logró, de la manera más terrible, hacernos desistir para siempre de esa idea recurrente de llamar a los cuarteles cuando estamos en desacuerdo con el gobierno de turno, así el NUNCA MAS se instaló definitivamente en el imaginario colectivo de los argentinos; sin embargo, pareciera que fue un dolor insuficiente cómo para disolver la necesidad de contar con el gobierno de una figura paterna, que además debe ser como el “Dios” que nos conduzca a la tierra prometida. Y así fuimos a la tierra de la hiperinflación, de la hiper-corrupción, del hiper-endeudamiento y de la hiper-autodestrucción. Y parece que continuamos sin entender, porque seguimos buscando líderes salvadores (que no son dioses, sino humanos con sus propios defectos) para un distante 2011, mientras vivimos carentes de ideas, de principios y de valores.
Cuarto. Sin un acuerdo amplio sobre principios y valores compartidos, no hay punto de partida para salir de ésta enorme CRISIS DE CIUDADANÍA, pero sin una VISIÓN COMPARTIDA de hacia dónde queremos avanzar, y qué país queremos dejarles a ustedes, a sus hijos y a sus nietos, NO HAY FUTURO posible. Y lo peor de todo esto es que, las personas capaces de generar esta visión existen dispersas por nuestro territorio, y muchas hasta integran diversos partidos políticos, pero no se reconocen entre sí, porque aún no perciben el arco iris, sino que siguen viviendo en función de colores separados. Es decir, de ideas separadas, religiones separadas, clases sociales separadas, grupos étnicos separados, tribus urbanas separadas, profesiones separadas, saberes separados, padres separados, hijos separados de sus padres, hermanos separados, familias separadas, amigos separados, vecinos separados, pueblos separados, naciones separadas, etc., etc., etc. Hoy por hoy, la tarea más importante que tenemos que emprender JUNTOS, es traer el arco iris a nuestras vidas y a la vida de quienes nos acompañan en nuestro camino. Debemos ayudarnos a renacer en la UNIDAD, dejando atrás una larga historia de conflictos y separaciones.
Quinto y último, hoy se escucha hablar de transversalidad, de pluralismo, de redes, de nuevos liderazgos; pero solo se habla, no se actúa de igual forma, e incluso la gran mayoría comprende estas ideas de una manera recortada. Y esos cortocircuitos mentales se delatan cuando se sigue hablando de oposición, o cuando se proclama la paz y la no-violencia, y se habla que “la próxima batalla será en el Senado” o que “debemos luchar incansablemente para lograr la unidad”. Finalmente, lo único que logran estos supuestos “nuevos dirigentes” es crear una mayor desorientación en la ciudadanía, que se traduce en un incremento de la apatía en la participación, en más violencia e inseguridad entre la población, y en una reafirmación del individualismo al intentar “salvarnos” de ésta crisis de paradigmas.
Queridos chicos y chicas, les he dicho todas estas cosas, no para asustarlos y acobardarlos, sino para que tengan herramientas básicas para comprender el tramo de la historia que les ha tocado compartir; y también para que puedan crearse un destino mejor al que obraron las generaciones que les precedieron. Estamos viviendo un RENACIMIENTO, cómo la oruga que se vuelve mariposa. Es la misma esencia, el mismo espíritu, que deja de arrastrarse por la historia para aprender a fluir con la vida. No hay muerte, hay transformación. Así que para despedirnos, les voy a regalar un sueño, una utopía que todos juntos podemos transformar en realidad.
“La organización social y política del siglo XXI logrará superar al viejo esquema de la política partidaria, será una red espacial. No será un tejido, ni un círculo; sencillamente imitará la forma holística de estructurarse que comparten tanto la realidad subjetiva, como el mismo Universo. Así como existen tres colores primarios que nos permiten en unidad crear el blanco, y en diversidad crear todas las infinitas combinaciones; existen tres facetas de la política: la política de gobierno, la política social y la política cívica, que en convergencia manifestarán la unidad y en sus múltiples interacciones permitirán expresar a toda la diversidad que nos compone como país y como Nación.
La ideología seguirá existiendo en cada uno de nosotros, pero no estaremos nucleados en torno a ella, sino en torno a una visión de futuro compartido o COSMOVISION que impulsará la real igualdad de oportunidades. Y como un ADN colectivo que todos sabremos leer, cada individuo obrará su parte para la consecución del todo. Ya no votaremos eligiendo alternativas, sino que habiendo consensuado un proyecto colectivo, votaremos eligiendo a los más idóneos para ponerlo en práctica. Estos sí serán NUEVOS LIDERES, porque ellos sabiéndose diferentes comparten valores y virtudes que los identifican entre sí, haciendo real la práctica de la unidad en la diversidad.
Con el paso del tiempo, la restringida idea actual de gobierno y oposición, habrá quedado reducida a un caso extremo de la nueva idea de complementariedad entre Estado y Sociedad. Dos redes iguales, pero simétricas entre sí. Yin y Yan de nuestra cosmovisión. La creatividad de la Sociedad en complementación con el poder realizador de un nuevo tipo de Estado que se sabe parte de un todo mayor, nuestro planeta; y un ser humano mucho más seguro de sí mismo, que ya no necesita refugiarse en pequeños grupos de pertenencia, sino que se reconoce como parte de la humanidad porque al fin ha comprendido que Todos somos Uno”
Con Amor, Raúl Amato.
Red REDAR