Destacadas

 La Secretaría de Cultura y Extensión de la Universidad Nacional del Sur ofrece el Programa de Desarrollo Humano (PDH) denominado “Liderazgo y Valores”. El mismo se realizará como una act... [+]

p { margin-bottom: 0.21cm; }h2 { margin-bottom: 0.21cm; }a:link { } Artículo de opinión De Discursos, Palabras y Sentido Por Tomás Loewy Publicado en Bahianoticias el 26 de agosto de 2011 (otros art... [+]

El viernes 29, Guillermo Burastero y Diego Montero tuvieron una entrevista sobre la Nueva Conciencia Política en el Programa "Del Dicho al Hecho" conducido por Carlos Guardiola en FM La Red 106.3 (para escuchar el... [+]

Notas y Reflexiones

EL mono, baila por guita. ¿Vos por que bailas? Seguro que hay miles de personas, personajes que ni siquiera lo saben, acorralados en un sistema en cadena del cual es demasiado difícil zafar. No exagero, parecemos dem... [+]

No es tan simple, lo sabemos, pero podemos curar nuestra casa si nos entregamos tranquilos al cambio, al salto, al vacío. Nada alcanza, eso parece, esa es la sensación, necesitamos masas, necesitamos unirnos, nec... [+]

Novedades |

Liderazgo es irradiación

 

Siembras un pensamiento y recoges un acto, siembras un acto y recoges un hábito, siembras un hábito y recoges un carácter, siembras un carácter y recoges un destino.

 

En música se da el principio de resonancia simpática. Si se colocan dos pianos sepa­rados en una habitación grande y se toca el “do”, se puede ir seguidamente hacia el otro piano para observar que en él la cuer­da correspondiente a la misma nota está vibrando con idéntica intensidad.

 

Algo parecido sucede en nuestra rela­ción con los demás. De forma inevitable, atraemos hacia el círculo de nuestra vida a aquellas personas que de alguna manera armonizan. Tendemos a conocer y a re­lacionarnos con gente y situaciones que vibran en armonía con los pensamientos y sentimientos que nos dominan.

 

Si miramos algunos de los aspectos de nuestra vida, tanto positivos como nega­tivos, nos daremos cuenta de que hemos creado la mayor parte del mundo que nos rodea. Cuanto más compromiso ponemos en un pensamiento, más grande será la intensidad de la vibración, y más rápi­damente atraeremos gente y situaciones afines con ese pensamiento.

 

Decidimos de verdad hacer algo y, de in­mediato, comienzan a llegar ideas nuevas, oportunidades, ayudas. Somos como un imán atrayendo limaduras de hierro.

 

Los semejantes se atraen. Se trata de ser quien uno es. Cuando irradiamos lo que somos, cuando hacemos lo que verdade­ramente deseamos hacer, esto aparta de modo automático a quienes nada tienen que aprender de nosotros y atrae a quie­nes sí tienen algo que aprender, y tam­bién algo que enseñarnos.

 

Muchas veces nos retraemos porque no sa­bemos cómo trasladarnos desde donde nos encontramos hasta donde queremos llegar. Sin embargo, no es necesario tener todas las respuestas antes de comenzar. Siempre que tengas claro lo que quieres y con la clase de gente que te conviene asociarte, terminarás arrastrándola dentro de tu vida. Somos responsables de lo que irradiamos.

 

No podemos transformar de la noche a la mañana nuestra irradiación. No hay ningún truco para adquirir de repente una irradiación positiva. La irradiación es el resultado de las relaciones sinceras con uno mismo. Situarse sinceramente frente a los propios lados de sombra resulta a me­nudo doloroso. El que está ofendido, ofen­de a otros. El que tiene ansiedad, transmi­te ansiedad. El que es impotente, trata de compensar su impotencia ejerciendo un poder indebido sobre los otros.

 

No es magia. No es suerte. Es influencia, influencia no por presión, sino por irradia­ción.

 

 

Gustavo López Espinosa

Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA). Actualmente prepara su tesis de Maestría en Psicología Cognitiva (UBA). Durante 15 años perteneció al Centro de Desarrollo Gerencial de Arthur Andersen & Co. (Actualmente Ernst & Young), donde dirigió los programas de Mandos Medios, Desarrollo Gerencial y el de Gestión de RRHH. Consultor de empresas. Dicta talleres para presidiarios en la cárcel de Devoto.