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Artículo de opinión
De Discursos, Palabras y Sentido
Por Tomás Loewy
Publicado en Bahianoticias el 26 de agosto de 2011 (otros art... [+]
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No es tan simple, lo sabemos, pero podemos curar nuestra casa si nos entregamos tranquilos al cambio, al salto, al vacío.
Nada alcanza, eso parece, esa es la sensación, necesitamos masas, necesitamos unirnos, nec... [+]
Siembras un pensamiento y recoges un acto, siembras un acto y recoges un hábito, siembras un hábito y recoges un carácter, siembras un carácter y recoges un destino.
En música se da el principio de resonancia simpática. Si se colocan dos pianos separados en una habitación grande y se toca el “do”, se puede ir seguidamente hacia el otro piano para observar que en él la cuerda correspondiente a la misma nota está vibrando con idéntica intensidad.
Algo parecido sucede en nuestra relación con los demás. De forma inevitable, atraemos hacia el círculo de nuestra vida a aquellas personas que de alguna manera armonizan. Tendemos a conocer y a relacionarnos con gente y situaciones que vibran en armonía con los pensamientos y sentimientos que nos dominan.
Si miramos algunos de los aspectos de nuestra vida, tanto positivos como negativos, nos daremos cuenta de que hemos creado la mayor parte del mundo que nos rodea. Cuanto más compromiso ponemos en un pensamiento, más grande será la intensidad de la vibración, y más rápidamente atraeremos gente y situaciones afines con ese pensamiento.
Decidimos de verdad hacer algo y, de inmediato, comienzan a llegar ideas nuevas, oportunidades, ayudas. Somos como un imán atrayendo limaduras de hierro.
Los semejantes se atraen. Se trata de ser quien uno es. Cuando irradiamos lo que somos, cuando hacemos lo que verdaderamente deseamos hacer, esto aparta de modo automático a quienes nada tienen que aprender de nosotros y atrae a quienes sí tienen algo que aprender, y también algo que enseñarnos.
Muchas veces nos retraemos porque no sabemos cómo trasladarnos desde donde nos encontramos hasta donde queremos llegar. Sin embargo, no es necesario tener todas las respuestas antes de comenzar. Siempre que tengas claro lo que quieres y con la clase de gente que te conviene asociarte, terminarás arrastrándola dentro de tu vida. Somos responsables de lo que irradiamos.
No podemos transformar de la noche a la mañana nuestra irradiación. No hay ningún truco para adquirir de repente una irradiación positiva. La irradiación es el resultado de las relaciones sinceras con uno mismo. Situarse sinceramente frente a los propios lados de sombra resulta a menudo doloroso. El que está ofendido, ofende a otros. El que tiene ansiedad, transmite ansiedad. El que es impotente, trata de compensar su impotencia ejerciendo un poder indebido sobre los otros.
No es magia. No es suerte. Es influencia, influencia no por presión, sino por irradiación.
Gustavo López Espinosa
Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA). Actualmente prepara su tesis de Maestría en Psicología Cognitiva (UBA). Durante 15 años perteneció al Centro de Desarrollo Gerencial de Arthur Andersen & Co. (Actualmente Ernst & Young), donde dirigió los programas de Mandos Medios, Desarrollo Gerencial y el de Gestión de RRHH. Consultor de empresas. Dicta talleres para presidiarios en la cárcel de Devoto.