El camino de Gabriel
Cuadripléjico desde los 14 años, Gabriel Avruj no pretende dar consejos. Tampoco inspirar piedad. Sólo trata de mostrar un camino, el suyo.
Esperamos un buen rato a Gabriel Avruj, el coordinador en nuestro país de Humanity's Team, reconocido internacionalmente como difusor de valores y mensajes de paz. Estaba retrasado. En el avión que lo trajo desde Buenos Aires le habían roto un cable de la silla de ruedas eléctrica y tardaron en arreglarla. Apenas entró al hotel quedó rodeado de periodistas.
--Si es para la TV, desabrochame la campera--pidió Gabriel mirando al camarógrafo. Tenía muchas más ganas de tomarse un café, pero los tiempos de la prensa apremiaban.
En off , cuando se apagó la cámara, Gabriel empezó a contar detalles del accidente que sufrió a los 14 años y de los tres años de depresión que le siguieron.
--¡Te querrías morir! --le dijo una periodista.
--Ni siquiera eso, porque morirme hubiera significado hacer algo con mi vida. Y yo no quería hacer nada --respondió.
Gabriel cuenta que su vida, hasta los 14 años, era la normal para cualquier chico de esa edad: iba al colegio, vivía en Buenos Aires con sus padres y hermana, había sido scout y le gustaba la pesca deportiva.
Cursaba segundo año cuando se organizó un torneo de pesca en Junín y decidió ir con unos amigos; anochecía cuando a la altura de San Andrés de Giles, chocaron de frente contra un camión parado sobre la ruta y sin luces. Hubo dos muertos y Gabriel sufrió diversas lesiones, pero la más grave fue en la médula espinal. Por eso, desde entonces, está en silla de ruedas.
Gabriel tiene 36 años y hace muchos años que decidió dedicar su vida a dar el mensaje que comparte con su actitud. Por eso afirma que el líder no es aquel "que te dice lo que tenés que hacer: es el que con su ejemplo inspira a otros a que encuentren en sí mismos su propio liderazgo".
Después del choque, Gabriel dice durante unos tres años estuvo muy deprimido y con mucha bronca hacia la vida.
--¿Cuántas veces te preguntaste "por qué a mí"?
--Con el tiempo me fui dando cuenta de que lo importante no es el ¿por qué a mí? sino ¿para qué? y ¿qué hacer con las situaciones que suceden?
--¿Y qué podemos elegir?
--Para que el alma que somos evolucione hacia una conciencia de unidad y plenitud; podemos elegir el camino rápido o el lento. La mayoría de las personas prefiere el lento y seguro. Evidentemente, mi alma buscó acelerar el ritmo. Ese fue el motivo por el cual atraje una experiencia que decidí afrontar de la manera en que la estoy haciendo.
Las barreras como las oportunidades están en la mente humana y todos podemos desarrollar habilidades internas que nos permitan enfrentar las situaciones con éxito.
Gabriel dice que logró ver que en el mundo había mucho más que lo que le ofrecía. Los roles que él ocupaba en la sociedad, no eran más "que deseos impuestos por la cultura que opacaban el poder liberador del alma".
--Entonces, desde ese sentido, ¿qué significó el accidente?
--Una bendición, porque me ayudó a ver cosas, que de otra manera no hubiera llegado a ver. El mundo en el que vivimos es perfecto y es el mejor que podemos hacer con el nivel de conciencia espiritual que tenemos. Hay un camino que está marcado y conduce a una inevitable evolución de la conciencia.
--¿Somos conscientes de eso?
--Por lo general, no somos conscientes de las cosas que efectivamente pasan. Creemos que todo es producto de la casualidad. Las experiencias que nos toca vivir son para la evolución del alma, y no para la del cuerpo físico, la mente o la cultura. Todo lo que sucede es perfecto, incluso lo que podemos juzgar como negativo. Si a eso lo enfocamos en perspectiva, de manera integral, podemos entender que lo que hoy juzgamos de una manera tiene un sentido general que es perfecto.
--¿Cuál es el sentido final?
--Que nuestra alma recuerde quién es y quién nunca dejó de ser.
--¿Y cómo superar el sufrimiento?
--Dejaremos de sufrir cuando logremos entender el objetivo y ver lo que consideramos negativo como un aprendizaje. Todo lo que ocurre es lo que tiene que ocurrir y tiene un objetivo mayor a pesar de que no lo sepamos ver. La pobreza, el hambre, las guerras, la crisis económica y de valores, para el nivel de conciencia en el que estamos, nos influencian de forma negativa. Sufrimos porque no somos capaces de ver por qué nos pasa todo eso.
--La profunda crisis del 2001 en nuestro país, ¿produjo una evolución de la conciencia social?
--Nos llevó a darnos cuenta de cómo es vivir sin dinero y a utilizar métodos alternativos, como el trueque. Los argentinos estamos más curtidos para afrontar la crisis global que muchos de los países más desarrollados.
--Entonces, ¿cuál es la misión?
--Darme cuenta de quién soy, y de quién no, y ayudar a otros a despertar esta conciencia y a que puedan encontrar la luz en sí mismos. Si sólo buscara mi propio bien y no me reconociera como miembro de una sociedad, me estaría limitando sin dar lo mejor de mí.
Protagonista
* Tras el accidente y la depresión, Gabriel Avruj retomó sus estudios secundarios y en 1999 se graduó como licenciado en Administración, en la Universidad de Belgrano.
* El año pasado, Avruj recibió el premio al Liderazgo Espiritual, durante la Cumbre Mundial de la Unidad. Ha estado en la India, donde visitó al líder espiritual Sai Baba; en el Vaticano, donde lo recibió el Papa Juan Pablo II, o en Sudáfrica, donde se entrevistó con el ganador del Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu.
* Este mes llegó a Bahía Blanca, convocado por la Red de Ciudadanos Bahía Blanca, para ofrecer el seminario "Liderazgo de uno mismo".
Los derechos del alma
"Humanity's Team, el equipo de la humanidad, está presente en 90 países. "Si nos diéramos cuenta de que en realidad no hay nada que esté separado, sino que todos somos uno, el mundo podría ser diferente. Ese es el objetivo este movimiento por los derechos civiles del alma", indica Avruj.